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PRÁCTICA ESENCIAL PARA LA SALUD DEL CÉSPED

LA SALUD DEL CÉSPED COMIENZA BAJO LA TIERRA
El abonado superficial consiste en aplicar una capa fina y uniforme de material sobre la superficie, generalmente compuesta por una mezcla de arena, sustrato orgánico o una combinación de ambos. El objetivo principal del abonado superficial es mejorar la textura del suelo, promoviendo un mejor drenaje y aireación, y creando las condiciones ideales para el crecimiento radicular. Además, ayuda a nivelar las irregularidades de la superficie del campo, como ondulaciones y hoyos, resultantes del tráfico intenso de atletas o de la naturaleza del suelo a lo largo del tiempo. Esta práctica proporciona una superficie más uniforme y estable, lo que aumenta la jugabilidad y la seguridad de los atletas.
El proceso de abonado superficial también es un aliado importante en la recuperación del campo, especialmente en aquellos que han sufrido largos períodos de uso intensivo. La capa de material aplicada no solo corrige las imperfecciones superficiales, sino que también aporta nutrientes esenciales al suelo, promoviendo el desarrollo saludable del campo. Si se realiza correctamente, el abonado superficial ayuda a reducir la acumulación de paja, una capa de materia orgánica que puede obstruir la penetración del aire y los nutrientes en el suelo. Este servicio también favorece la integración de la capa de hierba con el suelo subyacente, promoviendo una mejor retención de humedad y aumentando la capacidad del suelo para retener nutrientes esenciales. Además, al combinarse con la resiembra, el abonado superficial ayuda a proteger las semillas y a asegurar una mejor germinación, promoviendo una renovación del campo más eficiente.
